Nuestros años maravillosos ( Sonia Patricia Agudelo, Promoción 1972)
Miro atrás…y puedo ver que, definitivamente el tiempo ha transcurrido en forma por demás inexorable… recuerdos indelebles en mi mente afloran, como flor en primavera, abriendo uno a uno sus pétalos y entonces recuerdo… cuando por primera vez pisé el Deutsche Schule…donde tranquilamente pasé mis días mis primeros años, de infancia y adolescencia.
Ahí no sentía penas ni dolor. Todavía recuerdo como si fuera hoy, a Dinora Yvette Arango, ambas nos perdimos con escasos cinco añitos…… no nos dimos cuenta, no oímos cuando llamaron los alumnos del kindergarten, de pronto nos vimos solas, no estaban los niños y nosotra soltamos a llorar a grito herido, eso si -cogiditas de la mano- llamábamos ella, a la tía y yo, a mi hermana Malkah.
Nos sentamos cual magdalenas en las bancas de madera del primer piso en el colegio de la quint abajo, de repente llegó el “moisés” a salvarnos: era Mondragón, el conductor del bus mas viejito del colegio, al que le hacíamos fuerza para que se varara cuando habían exámenes; él, muy tiernamente, nos preguntó el nombre, casi no podíamos hablar ahogadas en llanto, al fin después de tanto bregar con el par de mocosas, logró saber a donde pertenecíamos y nos llevó al curso. Gran sorpresa¡¡¡ Nos recibió Frau König y de una nos traumatizó, nos tomó del pelo y dijo su frase de batalla:
-”Meine liebe Freundin” - ufff¡¡¡, no tenia yo idea de qué me hablaban, pero lo que si me quedó claro era que nada bueno nos había dicho.
Así transcurrió el tiempo, llegó la Navidad y con ella Santa Klaus.Lo recuerdan? A mi me tenían amenazada con que me iba a traer carbón ¿por que sería?.
De repente llega el famoso viejito al salón, todos cantaban “lustig lustig tra la, la la”. Yo me asusté tan pronto lo ví , le arranqué la barba de una…¡¡oh sorpresa era Herr König, nada mas ni nada menos que el rector¡¡¡
Resultado: mi hermana Malkah, que había ido a presenciar la llegada del viejito en el salón de su hermanita –ella cursaba ya el primero de bachillerato- casi se desmaya, recuerdo que llegó a la casa sola, porque a la niña la debía recoger uno de los padres, ahí empieza el calvario de papá. Cada vez que había reunión de padres de familia renegaba desde la noche anterior, me preguntaba una y otra vez si tenían quejas mías.
Yo al dia siguiente llegaba a casa y de inmediato me ponía 2 o 3 jeans… había palmada segura…
En segundo de primaria hacían los exámenes orales e iban nuestros padres y familiares cercanos a vernos.
Estábamos en el examen de Ciencias Naturales mi abuelita Lola había venido expresamente de Armenia a verme, y me pregunta la profesora Myriam de López:
-A ver Agudelo, los animales que se alimentan de leche como se llaman?- A mi se me olvidó lo que había estudiado, yo miraba para donde estaba sentada mi abuelita, veía que me decía algo, pero no le entendía y suelto esta perla:
-Los animales que se alimentan de leche se llaman …lechívoros!!- todo el salón soltó a reírse, por supuesto que a mi padre casi le da un yeyo. Aún, mis hermanos con esta anécdota me molestan.
Viene el tiempo de las primeras comuniones… el desayuno era en el Club de la Riber
Yo vi un lago y quedé deslumbrada ante él; antes de sentarnos a manteles, le digo a Elizabeth Kreie:
-Vamos a ver las lanchitas- ella me dijo “me da miedo” pero yo la entusiasmé y nos montamos con vestido largo de inmaculado blanco, zapatos de igual color de tacón pequeño, peinadas de crespo impecable y camándula en mano.
Como no sabíamos remar, nos paramos asustadas, la lancha empezó a moverse, Elizabeth se puso a llorar y de repente: “patos al agua”. Nos fuimos vestidas, de zapato blanco y camándula en mano al lago, nuestras madres pusieron el grito en el cielo.
No hubo desayuno para nosotras, a Elizabeth, la mamá, una señora muy bonita llamada Estella, la empujaba al carro, ella lloraba inconsolable.
A mi mamá, al verme con el vestido escurriendo agua, los zapatos embarrados y sin crespos, me dio tres pellizcos de esos retorcidos. Aún ahora, al evocar la situación me duele el brazo.
Ya en casa mi progenitora corría a secarme el vestido ya medio amarillo, mi abuelita me hacía los crespos de nuevo para que estuviera como un angelito para la fiesta la cual comenzaba a las tres de la tarde.
Al lunes siguiente, la madre de Elizabeth se presenta al colegio y pone la queja refiriendo el suceso del lago, argumentando que a su niña se le había dañado el vestido, roto las medias y arruinado la fiesta. Fui a dar a Rectoría, estaba el señor Kestel, quien era muy estricto, venido de España. No olvido sus gritos y sus zapatos de charol pisando fuerte. Yo le tenía pánico.
Al ver ese ogro frente a frente en Rectoría quedé muda, solo atiné a orinarme del susto. El me decía: -Niña que está haciendo?- Yo no respondía, solo orinaba, orinaba…
En primero de bachillerato nos abandona Mercedes Raffo , se va a USA pero regresa con la moda y el baile del “pata, pata” y medias negras tejidas como mallas, nos lo enseña a bailar Amparo Viveros y a mí.
Fuimos al concierto de “ Milo a go-go “(Oscar Golden, Harold, Vicky, etc.) Suena el “pata, pata” y Mechitas salta a la tarima. Recuerdo que estaba muy linda, bailó como una descosida en ella, fue el show central, nosotros la aplaudíamos a rabiar…eso le costó su noviazgo con Darío Herrera.
A propósito, Mercedes, él es mi vecino. Se conserva muy bello, su hijo es casi de la edad del mío, haz de cuenta Darío a esa edad.
Ya como en segundo de bachillerato, nos llevaban a Meléndez para hacer la gimnasia, con la alemanas, Tante Margoth, Tante Merigui y Frau Korber.
Cuando apostábamos carreras, ellas, cronómetro en mano, me ponían a las alemanas. Como yo les ganaba, volvían a hacerme correr, pero con otra alemanay así sucesivamente hasta que por cansancio me vencían.
Claro que para el Día del Deporte nadie me ganaba. Había si un duelo muy cerrado con Cecilia Plested. Así fuera por nariz, siempre le gané.
Ya ese cuentito de correr y correr una y otra vez me tenía muy ardida. Entonces tuve una idea maravillosa!!! Me dije:- Cuando se quiten las faldas la van a ver.
Entonces a la semana siguiente, llega la clase de gimnasia, las faldas de las alemanas estaban en el pasto, muy dobladitas, en fila. Yo esperaba el descuido de todas.
Y ellas, exhibiendo trusas traídas de ese encantador país, eran las divas de nuestros galanes de clase, y nosotras con esos horrorosos shorts verdes casi a media pierna, desteñidos por tantas lavadas…como dicen “matapasiones”
Quien dijo miedo!! En un santiamén cogí las faldas, me trepé en un abrir y cerrar de ojos al árbol mas alto, las tendí en la copa y me bajé. Eso sí me porté muy bien en clase, obedecí todo lo que me decían.
Terminada la clase empieza el alboroto: ¡no están las faldas!!!
Me parece oírlas: - Tante, Tante, sind verloren - las buscaban y las buscaban.
No se por qué de inmediato las tres alegres tías se miraron. Al unísono gritaron: -Agudelo komm hier bitte- yo puse cara de “yo no fui”, me preguntaban por las faldas y empecé a decirles:
-Búsquenlas a ver si las encuentran- ellas, las alemancitas, muy compungidas pasaban por el árbol en donde sus faldas arropaban la frondosa copa. Yo de inmediato les decía “calientes, calientes!!!” y cuando se alejaban del árbol , les decía “frías, frías”…fueron como 10 minutos en ese coge coge.
Les amenacé: “si ponen a correr a todas las alemanas contra mi, la próxima clase no solo serán las faldas!!!”
Cesó la horrible pesadilla. Llegaba molida a casa, me dormía de inmediato.
Volví a Rectoría. Yo feliz, pues era el bizcocho de Herr Lubos… saben de quien hablo no niñas? Que lo comparábamos con el actor francés Alain Delon? Que belleza de hombre!!! haaaa… Yo ni corta ni perezosa me hice muy amiga de él, fue nuestro profe, yo no pestañaba en clase al igual que Dinora Yvette Arango… oye Dino ¡¡… recuerdas nosotras con la boca abierta ni lo oíamos… solo lo mirábamos…?
Me gané su confianza. Resultado: la niña le tenia la cola pisada con el “guarito”… ahí fue Troya… me desaté, sabía que nada me pasaría…
Cuando ya estábamos en tercero de bachillerato, no se me olvidará nunca, vino el doloroso secuestro de nuestro compañero Werner. De verdad yo estuve muy triste al igual que todos pero muy especialmente Nelly Syro.
Vienen a tu memoria remembranzas de otrora, Nelly? Recuerdo como si fuese hoy, que morías por él. Cuando llegabas de competir en el extranjero, representando brillantemente en natación a nuestro país, le traías lo mejor a él.
El profesor López había hecho un examen de español y Severino, Hugo y yo lo habíamos perdido. Nosotros éramos la barra de “la casa del ritmo” (Severino, Hugo y Patricia.)O no Hugo?
Sabíamos que el profesor López guardaba todo en el maletín café, recuerdan?… lo ponía en el muro del tercer piso cuando nos cuidaba en recreo.
Con “Sevas” dijimos: “uyyy, nos matan donde también perdamos español” porque el álgebra del parce Baldor nos dio muy, muy duro. Imagínense compañeros(as): una futura abogada y un futuro experto en Hotelería y Turismo graduado en Suiza … qué aptitudes tendríamos para esa materia?
Entonces planeamos la estrategia:, yo me quedé en el tercer piso; Severino bajó, a un descuido del profe; Hugo silbaba y yo tumbaba la maleta, Severino abajo la recogía, botaba varios exámenes entre ésos los nuestros y también la lista de las notas… el plan se llevó a cabo a la perfección, la maleta se abrió y qué suerte!!! : el profesor Cisneros estaba justo en el lugar donde el maletín cayó del cielo.
Raudo y muy comedido ayudó a Severino a recoger los papeles que caían como maná.
“Sevas” casi se muere, corrió con tan mala suerte que botó varios exámenes menos el de él, pues éste cayó en manos de Cisneros…ni modo! Nos hizo a Hugo y a mí el favorcito.
Conclusión: los exámenes perdidos computaron la nota y nos pusieron un trabajo. Ganamos la materia. El “Sevas,” también perdió español y habilitó dos materias.
Por que éramos la Casa del Ritmo, ah Hugo Reyes? No olvides “en casa de Irene, se baila y se bebe”… pues los angelitos “Sevas,” Hugo y Patricia iban a estudiar al hotel donde vivía el Severino pero nos volábamos a bailar al “Séptimo Cielo”, ahí fue cuando perdimos el año. Se salvó Hugo, pues era bueno para las matemáticas.
Hoy en dia me da pena al evocar todo lo que le hacíamos al viejito Herr Stangl.
Primero, le poníamos esa pepa que olía tan feo, en el pupitre donde se sentaba a darnos clase, y empezaba el pobre anciano a mirar y a afinar el olfato, era la famosa “pecueca “ que olía inmundo!!!
Los cinco repitentes llegaron al nuevo curso…¡¡¡no llegó casi nadie!!! (Severino Gómez, Amparo Viveros, Piedad Herrera, Marianne Putfarken y Sonia Patricia Agudelo)
A propósito de Marianne, Ana Milena, volviste a ver al profe de Geografía, el compañero de universidad del profesor de química Armando Vélez, con el que salías con Marianne? Lo tengo muy presente. Pobres de nuestros nuevos compañeros! En un comienzo la adaptación fue muy dura de parte y parte, no había acción para nosotros, para ellos era demasiada recocha!… ellos muy buenecitos y aplicados, sin malicias, dedicados a su estudio, formalitos, de conducta intachable…mas o menos como las del “Calvario” pero es que aquí eran todos!
Y llegan semejantes joyitas…empezamos a analizarlos y fuimos poco a poco construyendo nuevas amistades, entró al grupo de los “terribles” Ricardo Alarcón, Lily Hurtado, Clemencia Moncada, Jorge Eduardo Satizábal, mas los cinco repitentes… el Caballo de Troya era un manso pony al lado nuestro.
Luego, en el nuevo curso, entre Severino, Ricardo Alarcón y yo conseguimos hilo de pescar del transparente. Escondido detrás de los estantes de esa especie de bodega, estaba el famoso “Pepito “, el esqueleto, que utilizaban para enseñarnos anatomía.
Le amarramos una mano, un pie y la cabeza. A la cuenta de tres movíamos el hilo, muertos de la risa.
El pobre de Herr Stangl, miraba como se movían el pie, la cabeza y el brazo. Se acomodaba las gafas, volvía y miraba; de pronto se quedó como tieso, hasta ahí nos llegó la dicha!
Nosotros corrimos muertos del susto a escondernos a los baños. ”Sevas” y Ricardo lloraban, yo por supuesto también pero les decía desde el baño de mujeres:
- No digan nada porque ahora si nos echan- Ricardo, fue el que más se asustó pues fue tal el impacto que le dio al viejito ver mover el esqueleto, que se fue de pataleta y todo al hospital.
Luego de ésto, nos fuimos cogiendo confianza y metimos a Lily Hurtado en el armario en donde se guardaban útiles, ella era muy pequeña y menudita, se nos olvidó por completo que ella se encontraba ahí encerrada, qué susto cuando oíamos puños y gritos en el armario, era la pobre Lily… salió medio mareada… casi se ahoga, se nos olvidó la pequeñita por completo.
Nunca olvido que me metí a scouts con la señora Alcira, me ponía de ruana las estadías en campamento y me pilló remedándola en la canción “así, la pluma baila así…, la pluma baila así, así la pluma baila, la pluma baila así”.
Me echaron y ya no pude volver a decir decir ¡siempre lista! Le reposté: “señora Alcira ahora si me echa, como voy a hacer la buena acción del día?”
Ella me miró y muerta de ira -ella que era tan paciente- me contestó: “Si tus travesuras diarias, son tus buenas acciones, como serán las malas?” Yo quedé pasmada.
Ya todas unas adolescentes, éramos unas señoritas cada una con su propio encanto, de belleza sin igual, consentidas todavía por la vida, sin penas, bonitas, ya empezábamos a romper corazones, nuestros rostros divinos no guardaban secretos. Éramos limpias de alma y felices de corazón, había sol en los poemas y lunas de ensueño, todos los tesoros nos ofrecían la luna y las estrellas con crepúsculos de paz.
Entonces don Erick, el padre de Necky (un “no te olvido” para ti , maravillosa niña, Dios te guarde por siempre, inolvidable chiquilla) era un bacán –como dicen hoy los muchachos- que parce!
Nos organizaba luladas los sábados en la tarde, pasábamos delicioso, nos enseñaba a bailar, como yo me defendía a lo Amparo Arrebato, me aprendía nuevos pasos, todo era risas, ilusiones, poemas, papelitos en clase…y nuestras miradas ya impregnadas de ese brillo especial que da el amor… todas empezamos a despertar en él…conocí a Ramón Antonio, el padre de mis hijos en quinto de bachillerato, era mayor… ya se graduaba de agrónomo, era canoso desde los 20 años… el Severino y Ricardo Alarcón me le pusieron “el abuelo”, yo volaba de la ira.
Me gradué por fin! Mi patio olía a noviazgo, a rosas y a flores de azahar.
Cinco años después regresé al colegio hecha ya una “madre de familia” . Claro, era la más joven…
Aquí estamos hoy, 37 años después viendo, serenamente, cómo han pasado las calendas, cómo nos han cambiado las diferentes situaciones de la vida.
Si parece que fue ayer cuando éramos unos niños de mirada cristalina, de inocentes juegos, con sus travesuras infantiles, sin preocupaciones y con nuestro juguete preferido en nuestras tiernas manos; luego con la energía que nos da la juventud, veíamos realizados nuestros sueños, alcanzábamos nuestras metas, suspirábamos de amor o por un amor no correspondido. Ahora, vemos las vueltas que nos dio la vida pero eso si, el paso del tiempo no nos ha podido separar estamos unidos, unos mas que otros pero al fin y al cabo todos, todavía, así no nos reunamos, sabemos que somos hermanos en el tren de la vida, que partió con un vagón dirigido por los inolvidables profesores. Mi agradecimiento por siempre para todos ellos, que nos dieron las herramientas adecuadas para nuestro trasegar diario, vagón lleno de inocencia, alegría, ilusiones, sueños que se hicieron realidad. Unos ganamos otros perdimos.
Todavía sigo soñando llena de ilusión por mi vida, por mi entraña- mis dos hijos y mis 3 nietos- llena de optimismo y esperanza.
Veo con asombro como recorrimos juntos durante 11 años -yo doce- el mismo camino. Hoy, algunos todavía estamos ocupando el mismo vagón; otros se bajaron y tomaron sus caminos, vivieron a su modo.
Aquí va mi tributo, mi sencillo homenaje de admiración y respeto a su recuerdo, para Necky, Nidia y Mireya que se fueron de esta vida terrenal, muy pronto.
En plena juventud, nos dijeron adiós, abandonaron involuntariamente ese tren…aún siento sus ausencias, tengo de ellas imborrables momentos que guardo en el corazón pero cada estación de este tren viajero, trae noticias de cada hermano…ya casi estamos completos, gracias a ti, Elvira, querida amiga, tu esfuerzo ha sido titánico, loable desde todo punto de vista, ha habido tormentas, vientos de huracanes y sin embargo, tu firme, sin dejarte vencer por la indiferencia de unos y el silencio de otros…buena esa amiga! y sigues dándonos ejemplo de entereza, de voluntad férrea al conocer la ruta y el destino de cada uno de los integrantes de este tren de la vida, tratando a toda costa el mantenernos viajando en él, aunque con destinos diferentes… así nos bajemos en la estación que nos corresponde, nos mantienes en comunicación, aunque viajemos en diferentes vagones.
Te faltan muy pocos viajeros. Apuren, vamos todos en su búsqueda a ver si nos los encontramos en la próxima estación para continuar todos juntos este viaje a través de la vida con invitados especiales… esto va por ti “galán de la pampa”.
Cali, Noviembre de 2008
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buenas!
t pasas x mi blog? e subido un texto para un concurso, votalo si t gusta
1 saludo!
Ya pasé y ya voté. Te dejé tambien un comentario.
Saludos
Por que tengo la impresion de que estaba esperando leer este articulo?
Te quedo genial, SP. Eras el Patas en persona. Raro que no te hubieran echado del colegio si lo vemos desde la estricta disciplina germana.
Felicitaciones por tu agradable relato
MIL GRACIAS POR TU FELICITACIÓN..NO TE EXTRAÑE QUE HAYA LOGRADO PERMANECER A PESAR DE MIS PILATUNAS EN LA ESTRICTA DISCIPLINA ALEMANA...RECUERDA..... CADA REGLA TIENE SU EXCEPCIÓN....
Me he reido mucho con tus historias Sonia Patricia, y es como irse al tunel del tiempo y recordar esos momentos.
Yo creo que podrias escribirnos más historias para seguir riendonos.
Las del Calvario, eran todas una leyenda, y al profesor Stangel le hicieron muchas bromas; pero como esa, creo que unica y terrible
Me alegro mucho haberte leido.