Yo quiero (quisiera) ser amish
Lo amish son básicamente comunidades agrícolas de cristianos con costumbres ancestrales y asentadas en una veintena de estados norteamericanos y en Canadá.
Son descendientes de inmigrantes de Alemania, Suiza y la región francesa de Alsacia. Familiarmente hablan en su hogar un dialecto alemán que heredaron de sus antepasados y que es conocido como "alemán de Pensilvania" .
Los amish son un grupo cultural y étnico fuertemente unido, que viven aislados del mundo exterior, que llevan una vida austera y huyen de la modernidad, privilegian las relaciones familiares y comunitarias, defienden el pacifismo, la vida sencilla y restringen enormemente el uso de la tecnología moderna.

Para los amish prácticamente el tiempo se ha detenido en el siglo XVIII (con todo lo bueno y lo malo de esa época) y rechazan la ropa actual, los automóviles (se transportan en buggys, que son carruajes tirados por caballos), los televisores, los teléfonos, la radio, los computadores, los electrodomésticos, los relojes, los secadores de pelo e incluso, el gas y la electricidad (se siguen alumbrando con lámparas de petróleo).
Consideran que estas manifestaciones de la vida moderna son malvadas y ponen en peligro su forma de vida.
Cómo hacen entonces para que las cosas funcionen en el hogar? Como hacían hace mucho tiempo. Sus fuentes de energía son el agua (que mueve la rueda del molino), el viento (que mueve las aspas del molino de viento) y el gasoil.
Algunas comunidades usan la electricidad con ciertos límites. Por ejemplo, puede ser producida con generadores propios, para determinadas tareas como soldar, recargar baterías o hacer funcionar las ordeñadoras.
Los amish más estrictos huyen de las cámaras de fotos o de televisión. No usan cámaras y en todo momento evitan ser fotografiados. Por esta razón, en muchos casos es complicado conseguir una imagen de frente de los amish.
Las fotografías que ilustran este post fueron conseguidas con mucha dificultad por un afamado fotógrafo tras muchas tentativas.
Sus reglas de austeridad y sencillez no permiten que las mujeres lleven joyas y hacen que vistan a la usanza tambien del siglo XVIII.
Por lo general sus vestidos son sencillos y de estilo campesino, de mangas largas y en colores verde, azul, gris o bordeaux con amplias faldas hasta un poco debajo de la rodilla, un delantal negro atado a la cintura, una capelina blanca cubriendo el pelo, un chal sobre los hombros y zapatos o zapatillas negras. En la granja van descalzas. Nunca se cortan el cabello, que llevan recogido en un moño en la parte trasera de la cabeza. Las mujeres demuestran su estado civil usando un pañuelo negro en la cabeza si son casadas, o blanco si todavía están a la espera de un candidato.

Los hombres visten de negro o azul oscuro, con pantalones sujetos por tiradores, chaqueta negra, camisa azul, gris o blanca, zapatos negros, sombrero de paja de ala ancha que sólo retiran en la intimidad de sus hogares y llevan barba después de casados aunque el bigote no está permitido por ser visto como símbolo de la milicia al igual que el uso de los botones
Por esta razón, el código de vestimenta para algunos grupos incluye la prohibición de los botones, permitiendo que sólo ganchos y ojales mantengan las ropas cerradas.
Las mujeres confeccionan la ropa de los hombres, sus propios vestidos y los de sus hijos, además de los manteles, la ropa de cama, cubrecamas o quilts y capelinas. Lo único que no hacen es el traje de domingo de los hombres. De eso se encarga un sastre profesional.
Tal vez sea necesario aclarar que, a pesar de la supuesta escasez de ropa y de no tener agua corriente, son gente extremadamente limpia.
Los niños de la comunidad, menores de 14 años, reciben educación básica en escuelas de una sola aula: los amish piensan que la educación es buena en cuanto sirva para ser un buen granjero, un buen esposo/esposa, padre/madre o ama de casa.


Los niños abandonan la escuela a los 14 años. Sus profesores amish les enseñan fundamentalmente un dialecto alemán amish, inglés, alemán culto (que se utiliza en los oficios religiosos), matemáticas, salud, geografía, historia y la Biblia. Para los amish, las habilidades domésticas y agrícolas son una parte muy importante en la educación del niño.
Los niños amish van a trabajar la tierra con los padres desde muy pequeños.
Los amish son fundamentalmente agricultores, algunos rechazan el empleo de maquinaria agrícola, por ejemplo, tractores, y utilizan sólo sus mulas y caballos. También son buenos granjeros y carpinteros, fabrican y venden muebles de madera.

A pesar de utilizar caballos y sistemas anticuados para trabajar la tierra, sus campos son tremendamente productivos. Eso sí, trabajan de sol a sol y no es una exageración. Su culto "bíblico" al trabajo los hace únicos en el empuje y la fuerza para salir adelante. Pero tal vez sean más productivos simplemente por su sentido de solidaridad.
Los Amish practican el: "hoy por ti, mañana por mí".
La comunidad actúa de forma muy eficaz cuando alguno de sus miembros tiene algún problema. Por ejemplo, reconstruye en un sólo día un granero dañado por el fuego o por cualquier desastre natural.
Los miembros de la comunidad deben apoyarse mutuamente y evitar los enfrentamientos, la violencia, tanto física como verbal. Los padres educan a sus hijos desde pequeños para que no pronuncien palabras que puedan herir los sentimientos de los demás o generar agresiones.
Sobra decir que los amish no prestan servicio militar. Nada más lejos de las reglas de vida de esta comunidad!
La familia es el fuerte núcleo que mantiene esta sociedad alejada de desvíos y perversiones. No son raras las familias Amish de ocho a diez niños con los roles del padre, jefe de familia, y la madre, bien delineados. Pero a la hora de poner el hombro, tanto uno como otro se levanta a las cinco de la mañana para trabajar la tierra, cuidar los animales, alimentar a los niños, llevarlos a la escuela, preparar los alimentos, coser y crear las quilt.

La cocina es el centro del hogar, es donde se reúne la familia y donde pasan las cosas más importantes. Las casas normalmente están adornadas con plantas, alfarerías o telas. Debido a su respeto por las citas bíblicas, no tienen ningún tipo de imágenes en las casas.
El perdón es el principio fundador de su movimiento protestante. Tratar a sus vecinos como a uno mismo, no pelearse, no resistir, están entre sus valores.
No tienen iglesias. Para practicar su religión se reúnen en grupos de 20 familias, por turnos, para leer la Biblia y rezar.
No reconocen intermediarios entre Dios y el hombre, y cada ser humano es responsable por su evolución espiritual y su contacto con el Eterno. Sus ritos son mínimos, y se reducen a unos cánticos comunitarios y a la lectura de sus libros. Su agrupación tiene una organización muy plana, un Obispo (elegido por votación) y punto.
En pocas palabras, los amish son gente de vocación pacifista con una fuerte comunidad solidaria, que vive de los productos que fabrican en sus casas y de lo que cosechan en el campo.
Lo que caracteriza a este grupo es su manera de vivir y sus valores. Sus costumbres son espartanas, frugales, lejos de las tentaciones mundanas que conocemos, la máxima sencillez es su característica.
La vida disciplinada, las tradiciones ancestrales, las características del campo y la importancia de su comunidad los transforma en personas simples, transparentes, pacíficos, agradables y tremendamente solidarios.
Sus reglas de vida podrían resumirse en éstas dos:
Regla número uno: la comunidad Amish no desea tener una relación física permanente innecesaria con el mundo exterior.
Regla número dos: si algo no es estrictamente necesario, para qué tenerlo o hacerlo.
Pero qué pasa si algún miembro joven tiene dudas sobre si permanecer o no en la comunidad?
"La rumspringa es el momento en que a los adolescentes de 16 años se les permite decidir si quieren vivir en el mundo exterior, abandonando su religión y su comunidad, o bautizarse y adoptar para siempre el estilo de vida amish. Para tomar la decisión, pueden salir de su comunidad y vivir un tiempo en el exterior, adoptando, temporalmente las costumbres de nuestro siglo. El porcentaje de deserciones es muy escaso."

Parece dificil ser amish. De hecho, puede que lo sea y que finalmente no pase de ser un sueño o una ilusión de nosotros, los que somos forzosamente urbanitas. Pero que me suena atractivo, me suena.
Cuántos de nosotros/as estamos dispuestos a apostar por nosotros mismos? Por nuestros sueños aunque éso implique, de alguna manera, dejar en el camino a otros?
Para cuándo la realización de nuestras ilusiones, el retomar los valiosos principios de solidaridad, perdón y respeto por nosotros y los demás ?
Elvira

















