Estos calores estivales a los cuales difícilmente me acostumbro me recuerdan esos veranos tan ansiosamente esperados y tan intensamente vividos en otros paises de estaciones.

También yo he gozado de esos días de playa, de sol, de relax, de paisajes nuevos, de amores efímeros. Amores que no trascendieron pero que a pesar de ello (o gracias a ello) se quedaron para siempre en el recuerdo: ese primer amor y aquellos otros amores de verano que por razones geográficas o circunstancias prácticas no lograron sobrevivir hasta la estación siguiente.

Con esos días de libertad en el estudio o en el trabajo, con el sol, la brisa y el mar llegaban personas nuevas, emociones nuevas, amores recién estrenados.

Pero el final del verano y de las vacaciones era también el penoso tiempo de decir "adiós"... "Time to say goodbye"...

En esta calurosa tarde sabatina en pleno trópico colombiano, quiero hacerle un homenaje a todos esos amores, breves en duración pero eternos en el recuerdo.

Desde mi adolescencia y aún desde edades más tardías, les envío "un beso y una flor, un te quiero, una caricia..." pero nunca un adiós definitivo.

Sucede que hoy he sacado a pasear mi nostalgia y mi nostalgia canta con las voces de Roberto Jordán ("Amor de estudiante"), Michel Fougain ("Une belle histoire"), Isabel Patton ("Patrick, amor mío"), Serge Gainsbourg y Jane Birkin ("Je t'aime, moi non plus"), Adamo ("Como el álamo al camino" y "Sayonara, amor, Sayonara") entre muchas otras, que hacer la lista completa sería dispendioso.

Desde la cápsula del tiempo: